sábado, 27 de agosto de 2011

Esencia de Mujer

Todos reconocen su nombre,hablan sobre ella, y caminan al supermercado para salir cargados con mil y un remedios para su enfado. ¡Agua, hay que reponer el agua cada cinco minutos! ¡Os lo tengo dicho! Irene, por lo visto, tiene sed.

Las estanterías se van vaciando, y metódicamente, los dependientes las van reponiendo, las pilas desaparecen, y se oyen murmullos de huracán. La gente se saluda por los pasillos, aludiendo a los preparativos para una tormenta perfecta, con esencia de mujer.

¡Que viene Irene!

miércoles, 24 de agosto de 2011

The Streets


Leí las frases inteligentes de alguien un día, asegurando que al vivir por primera vez en un lugar, a la semana se podía escribir un libro sobre ello, a los seis meses un artículo, y al año... nada, porque había dejado de ver.

Brooklyn-New York, me gusta, y a la vez me choca. Llevo una semana caminando por sus calles, y me he encontrado sumido en un universo de color, porque aquí se tiende a hacer referencia al de uno mismo, como si fuese parte indivisible de la identidad escondida pero a la vista. Yo no lo acabo de querer entender,pues no he tenido que pensar en el tinte de mi piel como carta de presentación, pero es cierto que aquí estuvieron enriqueciéndose de la esclavitud de otros durante un tiempo largo, y los que vinieron al presente, de ese su pasado tortuoso, son hoy día un grupo predominantemte menos rico.

Aun así, esta nueva ciudad que es la mía, despierta más color que el de la piel, pues paseando por sus rincones, uno se aparece ante callejeros grupos musicales, tocando en sus plazas, o barbacoas a lo largo del rio, con olor a carne y a perrito caliente, y el fin de semana parece razón suficiente por sí mismo, de ser una celebración en comunidad.

Quizá uno de mis sopresas más interesantes, fue dejarme llevar hacia la música de un callejón, y encontrarme envuelto por el resonar del son hispano, banderas puertorriqueñas, y la vida de una pequeña calle cortada. Unos se congregaban alrededor de una barbacoa,otros,los tipos duros, jugaban al dominó frente a sus ancianos, y sentados en pequeñas mesas imporvisadas en medio de la calle, dejaban pasar el tiempo celebrando la fiesta de su vecindario de dos edificios. Una pareja bailaba arrejuntada, meciéndose al ritmo musical sobre el asfalto... y yo caminé despacio a su alrededor, y entre ellos, observando el espectáculo ofrecido.

Lo cierto es que hoy día, me paseo sin mayor rumbo que las direcciones de los currículums que voy a entregar, tras lo cual deambulo entre los caminos de la discordia, sopesando sin mayor sentido que la curiosidad, si dejarme llevar por un lado u otro. Pero hoy escribo desde mi casa, tambien un nuevo amanecer, sentado frente a una gata llamada Berlin que me muerde los pies, y escala temeraria por una estantería tambaleante de libros.